Publicado originalmente en: La Razón, Especial 6 de Agosto, edición impresa, 5 de agosto de 2026.
Título original del autor: Bolivia core [I].

En Bolivia grave reímos. Se dice que el humor sirve para decir cosas que de otra forma no serían soportables y aquí quiero pensar qué de esto nos dice ese Edmand Lara devenido en meme nacional. El actual vicepresidente, al hacerse sujeto y objeto de la enunciación memética, nos muestra momentos claros de este proceso mediante el cual los bolivianos hemos comenzado a comprender la política nacional a través del meme.
Un meme no es una imagen graciosa o un video viral, es una interpretación colectiva dicha con humor: parte de una escena, la recorta, la repite y permite que cada usuario la modifique. Su sentido se construye a partir de una comunidad que lo pone en circulación.
De todos sus videos, el favorito de muchos es aquel donde Edmand canta Eye of tiger. Lo vemos en la intimidad de su hogar, escuchamos: “ojo de tigre, la ilusión de luchar”. A mitad de la canción, nos exhorta con “¡canten carajo!”, haciéndonos creer que busca un receptor activo (en la canción y en el poder).
No se trata de un receptor que ridiculiza a una autoridad solemne (como en las imitaciones o en los roast del stand up), Lara desde el principio ha construido su credibilidad desde su presencia en redes, con música, exposición personal y un lenguaje cercano al receptor.
En las elecciones ha tenido mucho apoyo porque ha podido comprender (no sé si de modo consciente) que el ethos de una autoridad hoy se construye mediante cercanía, entretenimiento e identificación. No utiliza TikTok solo para mostrar su actividad política, sino que produce su modo de ser autoridad dentro del lenguaje de la red al exponer su imagen personal lista para ser recortada y reutilizada.
Un segundo momento es el glorioso remix El Lara más que vuele. En este caso, Edmand no es el sujeto de la enunciación, sino su objeto. Una frase espontánea de doña Inés se desprende de su contexto, se transforma en remix y en fórmula viral. Aquí Lara no controla su imagen, es la comunidad quien la pronuncia y le añade significación.
Él aprovecha esa transformación, se acerca a la mujer y participa de la construcción del meme, se reapropia de la reapropiación. Entonces el circuito se completa: Lara produce una imagen, los usuarios la transforman, él acepta la transformación, el meme lo fortalece.
Estamos ante un lenguaje de autoría colectiva. Lara pone el rostro, pero la multitud escribe al personaje al punto que el sentido original de la frase deja de importar. El meme vacía el significado de indignación ante los actos del poder, para transformarse en cercanía popular, desorden, fiesta e incluso cierto rostro del país. En términos de R. Barthes, esta operación se parece a la del mito: toma un hecho y lo convierte en signo de algo que parece natural. La frase improvisada se convierte en una imagen del país entero, lo circunstancial adquiere la potencia de ser esencia nacional.
El meme más reciente es el que sigue: Edmand cuenta que un abogado del Ministerio de la Presidencia le ha dicho que el presidente quiere reunirse con él en una sauna para negociar que deje de hablar mal de él a cambio de presupuesto. La veracidad de esta invitación no está comprobada, pero no importa. Lo central en este hecho es la narración.
La retórica hace que el relato de un posible intento de negociación política se desplace por la comicidad del escenario. Y esto no es casual ni inocente: Lara sabe qué detalle narrar para que circule, ya no produce contenido memético, narra la realidad política con la estructura misma del meme.
El humor vuelve comprensible la crisis del gobierno, pero también puede ocultarla cuando la autoridad ya sabe manejarlo para narrar la realidad. En nuestras mentes queda la posible imagen de los dos hombres desnudos en la sauna y dejamos de lado la oferta de presupuesto a cambio de silencio, olvidamos la crisis de gobernabilidad, ignoramos la falta de capacidad de respuesta gubernamental.
El meme se produce en la relación entre el emisor y los usuarios: Lara es el protagonista de estos lenguajes, pero no produce el meme por sí solo: el humor surge en la respuesta y la recreación del enunciado. Hoy vemos que él sabe apropiarse de los mismos códigos que la multitud utiliza en redes y el resultado es una política que comienza a existir como meme. Nuestra risa oculta una incomodidad ante la certeza de que reconocemos algo verdadero, pero que en el fondo está naturalizando una forma de entender la realidad que oculta mucho más de lo que revela.
Publicado originalmente con el título “La política de los memes” en el Especial 6 de Agosto de La Razón, edición impresa del 5 de agosto de 2026.